Dos anécdotas

Esta tarde me he pasado por uno de los grupos de catequesis de Primera Comunión. Con ellos me he vivido dos momentos tiernos.

El primero fue cuando la catequista, Conchi, estaba poniendo en contexto el Día de la Madre, que en la parroquia coincide con el día de la fiesta de la parroquia. Tras darles algunas pistas para que se acordaran del nombre, hay que decir que somos más conocidos como "Capuchinos", que por el nombre oficial les preguntó a los peques cómo era en gallego. Dialgo:

Conchi: ¿Como es María en gallego? Niños: María
Conchi: ¿Y Madre? Niños: Nai.
Conchi: ¿Y Bueno? Niños: Bo
Conchi: ¿Y Pastor? Niños: Pastor.
Conchi: Ahora decirlo todo junto. Niños: .........
(Y que conste que luego lo dijeron)

La otra anécdota fue justo antes. Para el día de la fiesta, en la misa de catequesis van a traer una flor para hacer una ofrenda a María:
Conchi: ¿Que hay que traer el domingo? Niños: Una flor
Yo: ¿de qué color? Niños: Silencio......

Esa inocencia los adultos la hemos perdido. Puede que parezca una tontería, pero me ha levantado el ánimo. No el hecho que no supieran la respuesta, sino que no se dieron cuenta, en el segundo caso de la pequeña trampa. Qué sencillo es mirar así el mundo. Nosotros, los adultos, somos los profesionales en buscar pies de gatos donde no los hay o pensar que todo tiene más de una lectura.

Gracias peques por enseñarme

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